Tarde fría de reflexión: miedo de vivir con miedo…

Llueve… miro por la ventana y llueve a cantaros… miro caer las gotas, chocar contra el suelo, explosionar y desaparecer en pequeños riachuelos recorriendo las calles directos hacia los alcantarillados… y yo me pregunto si después de caer del cielo, de lo más alto, chocarse de frente contra el suelo y pasar por la oscuridad de las tuberías que van a parar a ríos o al mar, ¿Les habrá merecido la pena todo el camino que han hecho para ahora discurrir en libertad junto a otras miles de gotas? ¿Eran lo que ellas querían de verdad? ¿O simplemente se han dejado llevar por la corriente que las arrastraba? Al menos me consuela que ahora están al aire libre en plena naturaleza… y en la naturaleza todo es más hermoso… todo se conecta y se piensa mejor… como yo, que estoy aquí pensando en el discurrir de la vida, tal y cómo lo hacen las gotas… veo pasar el tiempo tristemente en esta tarde de diciembre… desde la comodidad del interior de mi casa, detrás del cristal de la ventana, pegada al calentador, con una manta puesta en las piernas para no enfriarme y un té caliente en mi taza favorita entre mis manos, solo me separa un cristal muy fino, de apenas unos milímetros de espesor, de la comodidad en la que me encuentro del mundo exterior, del frio del invierno…

De repente suena mi móvil, me sobresalto y despierto de mi ensimismamiento, una llamada perdida… Aprovecho y echo un vistazo a las últimas actualizaciones de mi facebook, y ya de paso cotillear que están haciendo los demás en una tarde de invierno como está, empiezo a deslizar mi dedo por el muro: unos se van de escapada a alguna capital europea, típico en estas fechas, otros han publicado que qué bien se está en casa con la manta y en el sofá, a mi no me parece un planazo ahora mismo la verdad pero aquí estamos… otros se van al cine, buena tarde para ello… y entonces veo la publicación de un buen amigo, es una frase que invita a la reflexión: “me di cuenta de que vivir con miedo es vivir a medias” y algo hace clic en mi cabeza, en ese mismo instante he pensado en ti sin querer queriendo… tu imagen aparece en mi mente como la divina providencia, llevo semanas evitándote por miedo… miedo a enamorarme, miedo a que me vuelvan a hacer daño, miedo a comprometerme porque me dijiste que querías ir en serio, miedo a que me des lo que siempre he soñado y se haga realidad… porque tú sí que tienes las cosas claras, y ahora que apareces en mi vida con la propuesta que siempre soñé yo voy y me acojono, “valiente idiota… ¿qué tienes que perder? Como mucho, si acaso sale mal, solo tendrás que ponerte unas tiritas nuevas en el corazón… ¡venga me arriesgo!” – me digo a mi misma- y sin pensarlo mucho busco tu contacto en mi agenda, te llamo, según escucho tu voz una sonrisa ilumina toda mi cara ¡esa es la señal que necesitaba!, cuelgo el teléfono, salgo de debajo de la manta, me pongo el abrigo y las botas ¡lista para ir al punto de encuentro! sigue lloviendo pero salgo al frio por la puerta de casa para encontrarme al otro lado de la ventana contigo… ya no tengo miedo a las inclemencias del tiempo… sé que en cuanto te vea tú me darás cobijo…

Besos Sensacionales de Allegra

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