El Amor tiene cura o eso dicen…

He comprendido que estoy enferma de amor, que la fiebre y la calentura de esta última semana tienen que ver contigo, que las noches de insomnio pasadas son por las horas que dedico a pensar en ti y no por la molesta tos, mi cuerpo me pide que reaccione, me dice que basta ya, que descanse y que desconecte, y como yo no paro me obliga a parar, mi cabeza echa humo y mi corazón arde en un fuego que nunca se apaga, pero ya no puedo más… cada vez que te vuelvo a ver las ascuas que dejaste de la última vez se reavivan dentro de mi, y la fiebre vuelve… y la obsesión vuelve… el otro día delante del retrato de Juana la Loca lo entendí, estoy enferma de amor como ella, o quizás sea obsesión… ahí mismo tú me dijiste que ella no era un ejemplo a seguir, que había pasado encerrada más de la mitad de su vida… y yo no vivo encerrada en una torre, pero vivo prisionera de mis sentimientos por ti, ellos sí que viven encerrados en mi corazón, deseando manifestarse, queriendo brotar a través de mi boca con miles de “te quiero” cada vez que te veo… queriendo besarte y abrazarte sin parar a través de mi cuerpo… pero yo no les dejo, les obligo a vivir entre rejas prisioneros… simulando una falsa amistad que no existe solo para poder verte y que tú te sientas en paz, pero ya no más… yo no me siento en paz… yo sueño con estar contigo, aquí, ahora y dónde sea, me da igual el lugar, el país y la ciudad, eres mi amor platónico desde que comenzó mi adolescencia, el que admiro, el que anhelo, el que quiere mi alma, por que si por mi fuera ya no te querría… pues no hago otra cosa que sufrir, o porque estás a miles de kilómetros o porque estás a mi lado y no te puedo tocar… ya no aguanto más y es hora de que lo sepas, no puedo ser tu amiga, y te pido perdón por ello, por ser tan débil de espíritu y tan frágil de corazón, por romper la promesa que te hice de conservar la amistad, pero no puedo entiéndeme… es imposible pasar cinco minutos a tu lado sin que me saques una sonrisa, me hagas reír, y al mismo tiempo sienta una profunda tristeza, y quiero vivir, vivir feliz y en paz, sentirme plena y correspondida, y no puedo obligarte a amarme porque yo soy la primera que clama libertad por todos los poros de su piel, yo nací libre y así quiero vivir; no quiero ser más esclava de mis emociones, sentirme febril por amor, quiero volar por el mundo libre de cadenas, quiero volver a ser la dueña de mi corazón… puedo vivir sin ti, no te necesito, pero mi alma, mi corazón se aferran a ti con demasiada fuerza, es un dolor lento y pausado, no sé cómo explicarte… es como una agonía lenta, si no te manifiestas lo sobrellevo, si tengo noticias de ti me emociono para luego hundirme de nuevo y tener que salir a flote… y ya me cansé de remolcar la barca constantemente, ahora con esta confesión ya sabes la verdad y me libero con ella… no me volverá a doler la garganta por no poder hablar y decirte lo que realmente siento y pienso, no volveré a tener fiebre por arder en tan intenso deseo… si quieres estar conmigo y vivir en un mundo de ensueño aquí estaré, como bien sabes mi puerta siempre está abierta para el verdadero amor, llama cuando quieras… y si no a pesar del dolor, respeto tu decisión, te deseo la mayor felicidad del mundo allí donde te encuentres con quien sea, con esa persona que te podrá dar lo que yo no pude… espero que entiendas que a veces es mejor renunciar y pasar el , la fiebre, la molestia y recuperarse aunque el dolor se haga mucho más intenso durante un período corto de tiempo que continuar alimentando la esperanza de algo que no tiene razón de ser, que por mucho que yo quiera y que no entienda nunca fue para ser… y aquí le vuelvo a pedir al de los imposibles que si no te decides por volver, por mi… que considere la opción B, que no es más que otro imposible mayor, que es el olvidarte y suprimir toda esperanza de mi corazón… te amo y te amaré siempre…

Besos Sensacionales de Allegra

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Amor en la distancia: llueve, llueve y llueve…

En estos días y noches lluviosas del otoño que acaba de empezar, no he podido evitar recordar aquella sensación angustiosa que me ahogaba el corazón y el alma por las noches, cuando escuchaba diluviar desde el confort de mi cama, hace dos años en mi apartamento de Bogotá,  porque en Colombia no llueve, diluvia, y a cada gota caída del cielo, le acompañaba otra que derramaban mis ojos.

En unos día me volvía a España, y allí se quedaba él, sin poder hacer nada…¿Qué hacer con tanto amor que albergaba mi corazón? ¿Que haría cuando ya no tuviera frente a frente a mi luz, mi sol? Él iluminaba todo pero aquella historia llena de aventuras se había terminado. Solamente quedaba una salida: volver a encontrarme, buscar mi propia luz dentro de mi y comenzar de nuevo a diez mil kilómetros de distancia.

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