Si tu supieras…

Situación 1: cae la noche, sus amigos quedan en el bar de siempre, y ella no va, prefiere quedarse en casa retozándose de ganas…

Si tú supieras lo que te echo de menos…

Si tú supieras lo que te echo de menos… si supieras cuanto te extraño…. saber que estás en el bar a unos pasos… y yo no puedo ni verte ni tocarte… pero noto tu presencia… siempre he sentido cuando estás cerca… siempre he sabido cuando me rondas… pero esta vez el destino no nos quiere juntos… nuevamente nos separa… una noche más… un día más… intento buscar refugio en otros brazos, en otras voces… en otras atenciones… en otros ojos tu mirada de fuego ardiente y dulce como la miel, esa que me desea comer… que me hace estremecer… pero no puedo ni debo… vetada me tienes en un falso intento de alejarme de ti y tu voracidad por mi… pero tú tienes más miedo que yo del encuentro… pues sabes que si me ves caerás a mis pies nuevamente… y tú tan libre, tan independiente, tan dominante… no soportas que yo te dirija a mi voluntad, que el deseo te pueda más que tu lógica, que te lances en picado a por mi, perdiendo el norte y corriendo el riesgo que crees correr… pero nunca fue ni ha sido así… más bien fui tu salvación mucho tiempo, tu agradable hogar donde venias a escapar del banal mundo que te rodeaba, yo era tu verdadero abrigo para cuando sentías frió y soledad pero nunca lo reconocerás… siempre tan fuerte, tan duro, tan hombre… pues yo reconozco ante ti y todos que volvería a caer en tus brazos si en este mismo instante te tuviera enfrente, y hoy hubiera sido lo suficientemente valiente para haber bajado al bar a encontrarme con mi mayor vicio frente a frente…

Situación 2: Par de dos que juegan a ser falsos amigos, el problema es que uno de ellos sigue enamorado del otro…

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La libertad de sentirnos en Navidad todo el año…

Dicen que la Navidad no existe hasta que no la sientes de verdad, hasta que el corazón se te llena de color, alegría y entusiasmo, por volver a casa, por estar con los tuyos, por compartir con aquellos que no has visto en todo el año, y yo me pregunto ¿Y esto porque solo tiene que ser en Navidad? ¿No deberíamos vivir más alegres y contentos más veces al año? ¿Volver también a casa a recargar pilas, o desaparecernos del mapa a desconectar y olvidarnos del mundo cuando lo pida el cuerpo en cualquier momento del año?

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Amor en la distancia: llueve, llueve y llueve…

En estos días y noches lluviosas del otoño que acaba de empezar, no he podido evitar recordar aquella sensación angustiosa que me ahogaba el corazón y el alma por las noches, cuando escuchaba diluviar desde el confort de mi cama, hace dos años en mi apartamento de Bogotá,  porque en Colombia no llueve, diluvia, y a cada gota caída del cielo, le acompañaba otra que derramaban mis ojos.

En unos día me volvía a España, y allí se quedaba él, sin poder hacer nada…¿Qué hacer con tanto amor que albergaba mi corazón? ¿Que haría cuando ya no tuviera frente a frente a mi luz, mi sol? Él iluminaba todo pero aquella historia llena de aventuras se había terminado. Solamente quedaba una salida: volver a encontrarme, buscar mi propia luz dentro de mi y comenzar de nuevo a diez mil kilómetros de distancia.

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