Confieso mi pecado…

Que vacio siento mi interior ausente de ti… que vacia vaga mi alma sin poder compartir ya contigo… sin poder entregarte mi corazón y mi sexo… pues es en el amor que se encuentran todas las bondades del espíritu… y en el arte de amar todos los placeres mundanos… pues dos en uno son alma y cuerpo en esta vida… y en el amar y ser amado es que que se encuentran el principio y el fin últimos, y yo no soy capaz de separarlos… conexión en mente, unión en carne… y no me arrepiento de mi amor confeso, de mi deseo libinidoso… de haber perdido la cordura por haberte amado y deseado tanto al mismo tiempo… por yacer contigo en frenesí para calmar mi fuego interno… y no me arrepiento del sufrimiento de mis largas noches de espera para volver a tenerte a ratos… y no me arrepiento de haberte embrujado, ni de tu embrujamiento por el cual ambos pecamos, por el que los demás se atrevieron a juzgarnos… pero quien tiene el valor de decir que fue prohibido? Pues jamás me sentí tan libre… sí, fui bruja ardiente en llamas… lo confieso… y tú mi mayor pecado… diablo entre mis faldas…

Besos Sensacionales de Allegra

Anuncios

Prejuicios generacionales ¿sexo en la primera cita?

Punto de partida ¿me acuesto o no?

Te pongo en situación: Eres una chica de veinte muchos o treinta y pocos, acabas de conocer a un chico que te encanta, bien sea una noche de fiesta con tus amigas o por redes sociales, tinder o similar, el caso es que llevas un par de semanas hablando por teléfono y whatsapp, tonteando, pinta bien la cosa y os planteáis una primera cita, quedáis a cenar el viernes por la noche, habéis conectado genial, una copa, dos más…te besa, se le va la mano, te empiezas a calentar…y justo en ese momento te das cuenta ¡que te gusta demasiado! Quizás para algo más, no lo sabes aún, pero sí estás segura de que te gustaría volver a verlo después de esa noche… y empieza tu lucha interna, tu maldición, Angélica contra Malévola, ¿me acuesto con él o no? ¡Dios mío que es la primera cita! ¡¿Qué va a pensar?! Igual debería hacerme la dura…porque si me acuesto con él justo hoy va a pensar que lo hago con cualquiera y ya no me va a llamar más, pero es que ¡joder estoy que ardo! ¡No puedo aguantarme las ganas! Tengo que llevármelo de aquí al hotel de la calle de enfrente…y así te tiras un buen rato, luchando contra tu fiera interna, mientras sigues besándote y calentándote, con el tío en cuestión, y finalmente tomas una decisión…

Sigue leyendo “Prejuicios generacionales ¿sexo en la primera cita?”